Hace tiempo, en la vereda charlando comn mi vecina:- ¡cómo andás Estela! La señora de la esquina se suma al cónclave barrial. Dice que viene de la pileta, que va al club Adrogué, el de la estación (mucho menos fino de lo que suena y por eso lo queremos). - ¡Con este frío! Estela hace gesto de cerrarse un poco más el saquito con el que la agarré de improvisto mientras sacaba rapidito la basura. - Sí, me abrigo y voy, hay que moverse.... me interpela con la mirada. Y yo:- Sí, lo conozco, llevaba a mi hija de chiquita a nadar. Es re linda la pileta, mucho más grande que la del Brown. Dice que además va a hacer danza a Lomas desde hace como veinte años y ahi me toca el corazón: - danza que lindo, yo bailaba, ¿que hacés? - Cásico y español Estela se suma al ensueño: - yo también bailaba, tengo las fotos con las zapatillias y los pies así (y cruza las manos como "en punta"). Las tres recordamos algo, un tiempo, un proyecto trunco. - Hasta que mamá dijo "se acabó la danza, hay ...
Salimos juntos los tres, me sorprende cuánto me alegra eso. Llegamos a la avenida y nos separamos, los saludo rápido porque corta el semaforo, y me quedo mirando mientras cruzan. Los negocios de Espora ya encienden las luces, la Shell también se ilumina y el cielo se quiere apagar...Una ráfaga de autos trasmuta el sentimiento, la felicidad de verla contenta paseando con Agus se tranforma en melancolia.... Melancolia de volver del cole por esa misma vereda, de ir a buscarla, de cuidarla. De pasar por esa misma fila de Tilos y decidir que venga Agus también. Ahora son grandes, me lo dice todo el tiempo, ¿pero qué significa eso? ¿Qué es ser su madre ahora? ¿Necesita una madre ahora? Las madres parecen ser las de las publicidades de pañles, ¿y yo? Ya no hay colegio, hay otro ritmo, otros tiempos. Camino hacia casa, luces de autos, sé lo que quiero ahora, sé lo que quise antes: verla feliz así, riendose y jugando por la calle.